2 de marzo de 2006

Si hablara, sería un chillón


De vez en cuando cometemos locuras y eso nos hace sentirnos libres.
No hay nada más maravilloso que romper una regla que sigues a diario, al pie de la letra, que cumples como si en ello te fuera la vida, para ver que después de romperla no pasa absolutamente nada, o lo que pasa lo puedes asumir con total tranquilidad. No importa que la regla sea fundamental en tu vida, pero si lo es, mayor es el sensación de libertad.

Es como salirte del camino que te lleva a casa, perderte durante un rato a ver qué hay por ahi, y descubrir un paisaje fantástico.
Cuando al dia siguiente vuelves por el camino de siempre, y llegas al punto donde decidiste cambiar de ruta, sabes que puedes decidir seguir adelante o volver a perderte, la decisión es sólo tuya, y si sigues adelante ya no lo haces por costumbre, sino porque quieres.

La libertad nos hace amar la vida, porque nos deja elegir amarla, pero se paga, y suele salir muy cara, aunque en este caso no lo fue mucho, estaba de rebajas. Ahora sólo queda asumir que la decoración del salón nunca podrá volver a ser la misma.