10 de enero de 2007

¿Bonjour libertad?

Siempre llega un momento en el que hay que decir basta.
Lo más dificil es decidir si ese momento se nos ofrece como una oportunidad o como una tentación, pero si no nos tienta, ¿por qué ibamos a arriesgarnos?.

Podemos continuar caminando siempre por los mismos caminos, aguantando las mismas lágrimas, sonriendo a las mismas alegrías, o dejar de hacerlo.

Llega entonces el día en que sientes que la persona que eras ya no existe, que no queda rastro de ella, te interrogas tratando de encontrar una pista que te enseñe lo que ocurrió, para continuar por el mismo camino, pero la información se ha perdido para siempre, ya no estás, ni vas a volver.

Así que miras a tu alrededor, hace tanto frio que lo único que quieres es dejarte caer sobre la nieve, y dormir para siempre. Entonces las nubes se abren y el sol comienza a calentarte. Te giras y ves que en la valla hay una puerta. No la habías visto antes.

Tampoco habías visto las pisadas que llegan hasta donde estás.