2 de diciembre de 2007

La rosa azul

El amor es un cúmulo de momentos que se van hilvanando con suavidad.
Apenas sin darte cuenta se van arropando alrededor de tu corazón, llenandolo de frescor, de vida, de ilusión y de proyectos.
El amor es el tiempo que llenamos con los mejores sentimientos, es la construcción más esforzada y delicada porque al estar formada sólo por pensamientos intangibles, se ve amenazada constantemente por el olvido y la pérdida.

Podemos olvidar los gestos generosos, las palabras escuchadas en el momento preciso que nos ayudaron a salir de una encrucijada, las caricias y los abrazos que nos prestaron su calor cuando más lo necesitábamos.

Y cuando eso ocurre, cuando olvidamos, perdemos no sólo la conciencia de que inspiramos el amor, sino que también perdemos una parte de nosotros mismos, lo que fuimos capaces de ser para inspirarlo.

En la rosa azul cada pétalo se abraza suavemente, como si supiera que cuando deje de hacerlo, caerá.
Podría existir así para siempre, debería existir así para siempre, pero la realidad no se detiene como en una fotografía, el tiempo transcurre.
Primero cede uno, después otro y van dejando al descubierto el corazón de la rosa, que no puede sobrevivir expuesto.