10 de julio de 2008

Rendición

Camina lentamente hacia la casa, con aspecto cansado, sus pisadas van dejando huella en la nieve, atrás queda la noche helada.
Los copos caen sobre su rostro y se licúan, confundiéndose con las lágrimas que queman sobre sus mejillas.

Le ha costado toda una vida llegar hasta el cálido umbral, y ahora que se encuentra frente a él, no encuentra qué sentido tiene atravesarlo.
Sabe lo que le espera dentro, sabe que ese es su sitio.

Cae sobre su rodillas, rendida, buscando una respuesta que no llegará.