22 de noviembre de 2008

Hogar

Solitario y gris, el humo del cigarrillo inunda la habitación.
A través de la puerta la cálida luz del sol lo ilumina y descubre algodonadas formas, que revolotean y se acarician.

La música llega desda la cocina, Paul Young canta wherever I lay my hat, that´s my home, y el Oráculo se inclina sobre la mesa del comedor, poniendo una pieza más en el puzzle.

El pequeño Miki se estira sobre mis zapatillas y cambia de postura, la televisión está apagada, mas allá de la ventana el viento agita suavemente las ramas de los árboles, casi vacías, y las últimas hojas se deslizan lentamente hacia el suelo, que cubierto de cientos de ellas parece un mar de olas amarillas y ocres.

El cielo es completamente azul, llega el silencio e inunda cada espacio como un océano de calma, sólo escucho mi respiración.

Siento que el Oráculo camina hacia la caja del puzzle y busca alguna pieza, la elige, y después vuelve al puzzle.
Me giro a mirarle y está sobre la mesa, observando cual es el lugar perfecto para ella. Lo encuentra.
Levanta la cabeza y me mira.

- ¿Qué pasa pequeñita?
- Que te quiero