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Mostrando entradas de julio, 2014

A la ribera del Júcar

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Anudé el lazo a la ribera del Júcar, en la barandilla del sendero que discurre bajo las casas colgadas de Cuenca. Cogí un lazo de color verde, con la esperanza de que aguante poco tiempo.
Cuenca es una ciudad recoleta, su corazón está protegido entre las casas, iglesias, palacios y muros del casco antiguo, en lo más alto de la montaña.  Para acceder debes subir por calles tan empinadas que acarician la verticalidad, pero que son tan bellas, que te hacen olvidar el dolor de tu carencia de preparación física para enfrentarte a este reto.
La calle Madre de Dios te advierte de que esa será la expresión que uses cuando corones la cima, si bien antes podrás parar a descansar un rato en el mirador del Jardín de los Poetas, un lugar que tu imaginación deberá llenar de flores y jardines que inexplicablemente aún no existen.
Desde la base de la Torre de Mangana podrás enfrentarte de tú a tú con los estratos de la Montaña vecina y hacia abajo, podrás ver cómo se extienden las casas bordeando el …

Mirando a Cuenca

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Siendo consecuente con el momento que me está tocando vivir, me voy a Cuenca. No hay que perder el optimismo, hay que saber encajar los golpes con elegancia y espíritu zen, va a dar lo mismo cómo te tomes las cosas que van a seguir siendo como son, así que mejor tomarlas bien.
Es tan sencillo que parece mentira que funcione. Pero no una mentira cualquiera, es más bien una mentira tan gorda que es imposible de ocultar, con unas lorzas que le cuelgan por todas partes, enfundada en una talla 36, como si le quedara bien, como si no fuera con ella, mirando para otro lado, preguntándote, mientras se contonea delante de ti, si le queda bien ese bikini.
Y qué vas a contestar, pues que sí, que le queda bien, porque te va en ello tu sentido del humor, tu felicidad y tu paz interior. Incluso puedes llegar a decirle que lo mismo le queda algo grande, porque hoy te has levantado con chispa.
Debería haber en Cuenca un lugar similar al puente de los candados de los enamorados, pero con lazos de tel…