Baila, Ama, Canta, Vive

Leo en el blog de Javier Malonda que Bonnie Ware, una enfermera que pasó gran parte de su vida atendiendo a pacientes terminales, tuvo la increíble idea de ir recopilando lo que le decían las personas que atendía en sus últimos días de vida, para después publicar un libro con la experiencia: "Regrets of the dying".

Resulta que una vez más todos somos muy parecidos cuando nos someten a las mismas circunstancias, y las cinco ideas que mayoritariamente repetían los que veían tan cerca el final de su existencia eran estas:

- Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mi.
- Desearía no haber trabajado tan duro.
- Desearía haber tenido el coraje para expresar mis sentimientos.
- Desearía haber mantenido el contacto con mis amigos.
- Desearía haberme permitido ser más feliz.

Así de sencillo, una lista de deseos no cumplidos.
Piensa bien en lo que estás deseando ahora mismo, en lo que estás dispuesto a hacer para conseguirlo y en cómo te pesará esa decisión cuando ya no haya más renglones que escribir.
Lo que deseas ahora puede que no sea lo mismo que desees al final de tu vida, pero ya no podrás remediarlo, y más vale empezar a decidir que es lo que realmente quieres cuando aún puedes hacer algo por cambiarlo.

O también puedes hacer algo que en principio puede resultar más complicado, pero te dará mejores resultados.
Puedes pensar que los deseos son sólo la cara más amable del dolor y la frustración, y llegar a la conclusión de que no deberías desear más de lo que eres, que sólo deberías tratar de ser la mejor persona que seas capaz de ser, y emplearte a fondo en vivir cada día como si definitivamente fuera el último.

Cuando vives de esa forma los días son completos en sí mismos, no te garantizo que vayas a ser feliz, dependerá de ti, pero sí te garantizo que vivirás en paz y que cuando no te queden más monedas que echar a la máquina, y parpadee el Game Over, sólo será un día más.